jueves, 22 de marzo de 2007

Carlines

Hoy es un día muy triste para nosotros. Hace un año que murió nuestro amigo Juan Carlos.

El 22 de marzo de 2006 iba a ser un día sumamente feliz, pues nos disponíamos a comprar los billetes de avión para nuestra vuelta al mundo. Apenas nos faltaban unos metros para llegar a la oficina de la compañía aérea cuando recibimos el mazazo telefónico comunicándonos su muerte.
Por esa razón atrasamos un mes nuestra partida y tuvimos que dejar de lado la que iba a ser la primera parada en nuestro itinerario: la India.

El viaje nos ha ayudado a diluir un poco el recuerdo de quien se nos escurrió entre las manos, pero aun así su memoria nos ha acompañado por todo el mundo, incluido el delta del Mekong, por el que pasamos con un nudo en la garganta, recordando cómo relataba sus mitológicas hazañas en la guerra de Vietnam, que tuvieron por toda recompensa un mísero cuenco de arroz.

Hostigador de mentecatos, defensor de causas absurdas, caricaturizador de ineptos, Sísifo de los vicios, ácido corrosivo, creador de incordios, inventor de estorbos, repelente de mediocres y medianías, lúcido observador de miserias ajenas, antítesis de los Hombres Grises, amante de lo incoherente, genio del disparate, maestro de la sinrazón, apasionado del viento.

Supo estar atento a las diagonales, paseó por el valle del ébano, imprimió su destino, no destapó el baúl, se deleitó con los brunos molinillos, vio recortarse al felino sobre su cabeza contra la luna, escribió desde el año del desastre, trepó como una cabrilla, vivió un libro sobre si mismo que no es el que escribió, poseyó una copia de los recortes, hizo dos agujeros en un periódico para contarme lo que se cocía, observó la mirada, estuvo donde su cromosoma estuvo, me escondió lo que yo no buscaba cuando no le conocía, colocó las uvas en estantes, encontró una aguja en un pajar, me llamó Jules y sólo bajó la guardia para dejar que tirabuzón de alheña le ayudara.

Los pocos que le desconocíamos menos que el resto sabemos que, luciendo una sonrisa sarcástica, desde el último momento estará pensando “tatitotí tatitotí tatitotí… tarirorí rorí!!!!!!!!”.

Sufrimos porque desapareció una parte irreemplazable de nosotros mismos. Nunca volveremos a conocer a alguien que se le parezca ni remotamente.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Un beso. Mi recuerdo también para Juan Carlos.M.

Anónimo dijo...

Se me ha hecho un nudo en el estomago al leer este post.

Parece mentira que haga ya un aöo que se marchó....

Carlines fué una parte importantísima de nuestra vida y un amigo muy especial.

Sinu.-

Glu Glú dijo...

Seguro que a JC le gustará leer eso. Pasadlo bien!

Infiel dijo...

Lamento la perdida, se nota que les afecto mucho .... que disfruten el viaje

.....oooO...................
....(......)...Oooo........
.....).../. ...(.....).........
.....(_/.......).../..........
.............. (_/.............
... Pase por.. ............
.......... Aqui .............
.....oooO...................
....(......)...Oooo........
.....).../. ...(.....)..........
.....(_/.......).../...........
............... (_/............
...............................


http://www.diario-de-un-infiel.blogspot.com/

Anónimo dijo...

UN BESITO.De la casa del humo

janebeta7 dijo...

Sergio? . Jo. de piedra. Un abrazo enorme, este post que has escrito es precioso. Estará conjurando en algun lugar.. no tenía ni idea de esto. :(

Anónimo dijo...

Me enteré de ello cuando ya había pasado. Después de veros "a punto de iros", pregunté si os habíais ido ya y cómo estabais ...y fue un mazazo, sí. Apenas le conocía, aunque a lo largo de mi vida sí coincidí veces con él, pues él siempre estaba con Sergio y Miguel, junto a vosotros; después lo seguí viendo a menudo, por nuestra calle... Se notaba que era alguien importante para vosotros y vosotros para él.
Lo sentí mucho, y aún lo siento. Un abrazo fuerte. N.