miércoles, 12 de julio de 2006

Qué fuerte!



Estábamos el otro día cenando en Ayutthaya viendo el partido de Nadal contra Federer. Empezamos a charlar con una pareja de españoles, y al cabo de un rato ella cayó en la cuenta de que conocía a Pilar, a sus hermanas y a sus padres. De pequeñas eran vecinas y jugaban juntas en su urbanización. Llevaban 20 años sin verse, y fueron a encontrarse en Tailandia. Y como el mundo es pequeño, resulta que la hermana de Pilar vive en la actualidad en el piso que esta chica (Carmen Galán) dejó cuando se marchó de Segovia.

Estamos aquí: Ayutthaya

martes, 11 de julio de 2006

Birmania. Bagan

Bagan se encuentra en la llanura central de Myanmar. Ciudad antigua de reyes, entre los siglos XI y XIII se construyeron monasterios, palacios y miles de templos en la zona. Actualmente se conservan unas 2500 pagodas de todos los tamaños.
Durante unos días estuvimos recorriendo la zona en un coche de caballos.
La llanura nos recordaba vagamente a la meseta Castellana… ¡sólo que con palmeras y pagodas!. Salvando las distancias, claro. Si este país no estuviera gobernado por una dictadura, no cabe ninguna duda de que la zona sería Patrimonio de la Humanidad, y estaría reconocida como una de las maravillas del mundo.
Cuando te subes a cualquiera de las pagodas de mayor tamaño, la vista es impresionante. Hasta donde te alcanza la vista puedes ver cientos de estupas repartidas aquí y allá entre las palmeras. Ver el atardecer desde lo alto de las pagodas es ciertamente inolvidable.
El segundo día pedimos al cochero que nos llevara a una pagoda discreta y apartada, para ver el atardecer nosotros solos.
Dos mil quinientas pagodas, el número de turistas ascendía a cuatro gatos. Toda la llanura a nuestros pies, y el sol poniéndose para nosotros. Apenas llevábamos 15 minutos en tan idílica situación cuando fueron a aparecer 4 ESPAÑOLES!! que compartieron el atardecer con nosotros. Manda cojones.
Resultaron ser unos chicos del norte muy majos. Tuvimos la suerte de compartir una excursión días después, y de cenar con ellos en el lago Inle. Fue muy divertido. (Chicos, recordad que Junio no es temporada de sándwiches en el lago Inle).
Gracias a Irune, Xabi, Idoia y Asier por llevarnos a España todos los trastos que no pudimos resistir la tentación de comprar en Birmania.

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Birmania. Longwy

El longwy es una especie de falda típica del país. La viste todo el mundo, lo cual nos produjo una gran sorpresa al llegar a Yangón. Al principio resulta muy gracioso ver a todos los hombres vistiendo falda. Sólo una o dos veces al día te cruzas con algún joven que va en pantalones.
El longwy tiene forma de tubo, y no lleva goma ni botones en la parte de la cintura. Se sujeta haciendo una especie de nudo, y metiendo la parte sobrante dentro de la cintura.


Abuelete con longwy. Nótese la flexibilidad que tiene esta gente!!!.
¿Alguno ha visto a su abuelo sentado así?


Señor serio vistiendo longwy. Su coche/taxi tiene 45 años.

Birmania. Thanaka

La mayoría de las mujeres y los niños, y muchos de los hombres del país, utilizan este producto amarillo para embellecerse y protegerse del sol. El Thanaka se extrae de la corteza de un árbol. Cada persona crea sus propios patrones para los dibujos. Entre las mujeres y los niños los dibujos son más elaborados mientras que los hombres se lo suelen aplicar en forma circular, de forma más sencilla.






Esta niña pasó un rato con nosotros “maquillándonos”

Karmen


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Originally uploaded by Sergio MC.
En Mandalay conocimos a Karmen, la primera persona Española con la que coincidimos durante nuestro viaje. Llevábamos más de un mes hablando español sólo entre nosotros, y nos volvimos a sentir como en casa. Sólo nos faltaba el chorizo.
Con ella pasamos muy buenos momentos durante unos días. Karmen, esperamos volver a verte en Asia… o en España.

lunes, 10 de julio de 2006

El Gran Viaje



El Gran Viaje,
y el más largo, es la vida.
Mientras vivimos, viajamos.
No volvemos nunca atrás,
cada día es un paisaje,
y hacemos libertad
decidiendo todo el tiempo.
Si es vida de un real hombre,
no de un trozo de animal.
Gracias a Jandro

Birmania. Encuadernadores y libreros

En Birmania prácticamente no existen librerías, y en las pocas que existen, se venden libros de segunda mano. Los encuadernadores se encargan de arreglar los libros que están viejos, cosiéndolos con hilos en los cantos. Por supuesto, los libros “peligrosos” hay que comprarlos de contrabando en el mercado negro, igual que la CocaCola.


Encuadernador de Yangón.


Librero de Bagán

Birmania. El paragüero

En este país no existe la cultura consumista de usar y tirar, y todo se arregla. Nada se tira. Por eso llevamos nuestro paraguas al paragüero, para que nos arreglara una de las varillas.
Pese a que Yangón tiene 5 millones de habitantes, el ver a dos extranjeros por las calles sigue causando mucha expectación. Quizá porque la mayoría de los turistas pasa allí sólo un par de días, hay mucha gente que no está acostumbrada a ver a occidentales y te mira, te sonríe o te detiene para charlar.
Mientras nos arreglaba el paraguas, el paragüero llamó a sus amigos para que nos vieran, y se formó un pequeño remolino a nuestro alrededor. En ese momento nos pareció algo muy divertido y extraño. Luego nos dimos cuenta de que, en este país, situaciones como esa se repiten una y otra vez todos los días.

Birmania. Viaje en ferry.

Hicimos el trayecto desde Mandalay a Bagan en ferry. El recorrido, de unos 200km por el río Ayeryawady, toma unas 16 horas en completarse. Por muy increíble que parezca, el viaje no se nos hizo largo en absoluto. Cada una de las incontables paradas que hace el ferry te ofrece imágenes sorprendentes de su vida cotidiana.
Por el río transportan todo tipo de mercancía, que cargan y descargan a hombros o en la cabeza a través de tablones con los que unen el barco con la orilla.
En todas las paradas suben mujeres a vender comida, principalmente fruta.
Las imágenes de la gente con sus carros de bueyes, esperando a que llegue el ferry, con la estepa y sus casas de bambú y techo de paja de fondo, nos evoca vagamente a la idea que tenemos de África.
Durante el viaje conocimos a un grupo de mujeres con las que comenzamos a hablar por señas. Lo que iba a ser una breve charla se convirtió en una gran experiencia que duró 3 horas. Nunca pensamos que pudiéramos “conversar” con alguien que no habla nuestro idioma (ni el inglés) durante tanto tiempo.
Les regalamos (y nos regalaron) unas monedas. Luego les enseñamos nuestros diarios, con los que se rieron mucho, y nos regalaron unos mangos y uno de los gorros que venden en los mercados. Al final, les enseñamos las fotos de nuestros amigos y familia… y ya no las tenemos. Se rieron tanto, y estaban tan emocionadas de ver gente tan distinta, que se las acabamos regalando, con mucha pena de no poder volver a verlas. Un niño birmano tiene la foto de mi padre colgada en su casa de bambú, porque le hizo mucha gracia su bigote.
Y esta es la grandeza de Birmania. Continuamente estás interactuando con la gente. Siempre están dispuestos a hablar con el extranjero, a interesarse por tu procedencia, a ayudarte cuando lo necesitas, y a reírse contigo de cualquier cosa, por muy inocente que sea. Por eso, aunque no dejas de ser un turista, es fácil mezclarte con ellos, compartir experiencias y sentirte muy unido a ellos. Sólo hay que hacer un pequeño esfuerzo: en avión habríamos tardado 50 minutos. En barco tardamos 15 horas, pero nos supieron a poco.

Nuestras amigas del ferry.

Birmania. Viaje en ferry


Desde la orilla, las familias esperan la llegada del ferry.

Birmania. Viaje en ferry.


Mujeres subiendo fruta para venderla a bordo. Llegan a ser muy insistentes, pero todo lo hacen con una gracia muy especial.

Birmania. Viaje en ferry.


Cada parada puede durar 20 o 30 minutos. En ese rato se descarga muchísima mercancía que luego se llevan con los bueyes a los poblados cercanos.

Viajeros

Somos dos viajeros que recorremos el mundo cargados de prejuicios producto de nuestra estrechez de miras. A menudo, juzgamos lo que vemos desde nuestro punto de vista occidental, que algunas veces dista mucho de ser el ideal. Lo que en ocasiones nos parece pobre o indigno, quizás simplemente sea otra forma de adaptarse al entorno en el que vivimos. Otras veces, pasamos como un topo por al lado de la miseria y ni nos enteramos…
A veces no sabemos si transformamos el mundo con nuestra presencia (y la de tantos otros como nosotros). Nos quedamos con la duda de si el mundo quiere ser transformado, o si prefiere permanecer inalterado. Lo que está claro es que el mundo sí que nos cambia a nosotros, y estamos contentos por ello. Esperamos que, a lo largo de este año, nuestro horizonte interior se amplíe y nuestra perspectiva del mundo sea, al menos, un poco más grande. Porque “quien ha visto el mundo, no está vacío de contenido”…


En el Lago Inle nos invitaron al cumpleaños de este niño.


Birmanos con longwy, la falda típica del país.

Birmania. Ir o no ir.

Ante el oscuro panorama anterior, es evidente que se plantea la duda: ¿Habría que evitar visitar un país que no respeta los derechos humanos, que está gobernado por una dictadura, y que creó la infraestructura turística con trabajos forzados, entre otras cosas?
Existen muchas razones para ir, y otras muchas para quedarse en casa. Creemos que por ello, si vas allí, tienes que intentar dejar algo a la población y, una vez fuera, intentar ayudarles, aunque sólo sea dando a conocer la situación del país, de la que tan poca información tenemos en Occidente.
Uno de los motivos por los que ir es que, si no fuera por los pocos turistas que visitan el país (en 2004, 200.000 turistas visitaron Birmania. El año pasado, visitaron España 53 millones de turistas), los derechos humanos se respetarían todavía menos y el país estaría todavía más aislado.
Si se opta por ir, creemos que es muy importante hacerlo por libre, no con un grupo organizado, ya que de ésta última manera gran parte del dinero gastado va a parar a las arcas del gobierno. Conviene ir a hoteles baratos, que no están controlados por el gobierno. Comprar artesanía a los propios artesanos, no en tiendas de recuerdos. No utilizar las compañías de transporte del gobierno, ni sus agencias de viaje.
Está claro que, aún siguiendo todos esos pasos, parte del dinero va a parar al gobierno. Pero la parte que va a parar a la población es muchísimo mayor, y realmente lo necesitan. Para hacer que esa balanza se equilibre todavía más a favor del pueblo, tuvimos la idea de cambiar más dinero del que íbamos a necesitar, y lo que nos sobró lo donamos a un orfanato. Igualmente se puede hacer con alguna ONG, por ejemplo.
Aún así, es inevitable que algunas veces durante el viaje te pique la conciencia, pero, al fin y al cabo, si miramos debajo de la alfombra, todos los países ocultan algo bajo la misma. Empezando por China o Cuba, que no respetan los derechos humanos, y siguiendo por Australia, que oprimió a los aborígenes o Estados Unidos, que permite la pena de muerte.



¡Buen viaje!

Birmania. Situación política.

Birmania, por desgracia, no es un país en vías de desarrollo. Mientras todos sus vecinos avanzan, más o menos rápido, Birmania permanece estancada en su tercermundismo, e incluso retrocede, debido al opresor régimen que la gobierna y al embargo internacional que la estrangula.Durante un mes hemos vivido con el corazón encogido por lo que vimos allí. Es difícil describir las sensaciones que tuvimos, pero bastarán una serie de datos para tener una visión general de cómo está la situación allí:

  • Mientras que el país dedica el 40% de su presupuesto al ejército, la mayoría de la población vive en medio de la pobreza y la enfermedad. El sistema de salud de Myanmar ocupa el puesto 190, de 190 países, en la clasificación de la Organización Mundial de la Salud. En Kalaw nos contaron que si vas al hospital, está tan poco dotado que tú mismo tienes que llevar tu propio termómetro…
  • La esperanza de vida es de 56 años. Uno de cada tres niños nace con falta de peso. Alrededor del 40% de los niños sufren de malnutrición.
  • El país ha recibido sanciones por el uso de civiles en trabajos forzados y labores peligrosas para militares (como hacer de detectores humanos de minas terrestres).
  • Aún se reprime la libertad de opinión y no se respetan los derechos humanos, como con la tortura a los detenidos, o el traslado forzado de 500.000 habitantes de ciudades. Durante 2005 más de 1100 presos políticos fueron detenidos, o continúan encarcelados.
  • El ejército de Myanmar está sometiendo a decenas de miles de civiles pertenecientes a minorías étnicas a trabajos forzados y palizas, y está confiscando sus tierras y destruyendo sus hogares.
  • En 2001, en la prisión de Insein, se recluyó a los presos en celdas que normalmente se utilizaban para alojar a los perros del ejército.
  • Parte de la infraestructura turística (aeropuertos, carreteras, reconstrucción de monumentos) fue creada en 1996, con motivo del Año Turístico del Myanmar, mediante trabajos forzados de los ciudadanos del país (un millón de personas, según algunas estimaciones).
  • Debido a las sanciones internacionales, en 2003 los bancos extranjeros tuvieron que abandonar el país, razón por la cual no es posible pagar con tarjeta de crédito ni sacar dinero de ningún cajero ni banco.
  • Aún así, se permite que la empresa petrolera francesa Total, siga operando en el país. Se especula con la posibilidad de que se emplearan trabajos forzados entre 1995 y 1998 para construir el gasoducto de la empresa en Yadana.
  • En 2001 sólo recibían 1$ de ayuda anual extranjera por persona, frente a los 35$ de Camboya o los 68$ de Laos.
  • El partido opresor (antiguo SLORC), cambió el nombre por el de SPDC por consejo de un estudio encargado a una agencia de relaciones públicas de Washington.
  • La frontera terrestre entre Birmania y China queda totalmente abierta al tráfico legal e ilegal; es la principal vía de suministro de armamento chino, valorado en millones de dólares, y destinado a la milicia birmana.
  • Gran parte de la maltrecha economía Birmana está sustentada por China, que controla el 60% de la economía de Birmania. Por ejemplo, China aportó 200 millones de dólares para mejorar las infraestructuras de las reservas petrolíferas del litoral.
  • El gobierno prohíbe el uso de Yahoo y Hotmail, entre otros. Eso cuando Internet funciona…
  • La exportación ilegal de madera de teca a través de la frontera con Tailandia es continua. Por eso, y porque la madera se utiliza como combustible, el país tiene una de las 10 peores tasas de deforestación del mundo. Además, cuenta con numerosas plantaciones de opiáceos en la zona del Triángulo de Oro, y es el segundo productor de heroína del mundo.

Fuentes: El País, Lonely Planet, Amnistía Internacional, Médicos sin Fronteras, Free Burma Coalition.

Ahora ya estamos en Tailandia, en Chiang Mai. A unos cuantos kilómetros de aquí existe un campo de refugiados Birmanos que han huido de su país a través de la selva. El campo da acogida a 50.000 personas, la misma población que vive en Segovia. Pese a que algunos países, como Australia (que hace un par de días decidió acoger a 900 exiliados) intentan ayudar, Tailandia no da abasto y ha tenido que cerrar sus fronteras a los Birmanos. Aun así, según ACNUR, en los últimos 3 meses 2000 refugiados han cruzado la frontera entre Birmania y Tailandia huyendo de las violaciones de los derechos humanos por parte de los soldados Birmanos.

Pese a todo lo expuesto, por si alguien piensa visitar el país, hay que decir que la presencia militar no es muy perceptible (al menos para lo que suponíamos que sería en una dictadura, y teniendo en cuenta que hay muchísimas zonas del país que están cerradas a los visitantes En esas zonas es donde el gobierno lucha contra los grupos insurgentes, y donde la pobreza y la violación de los derechos humanos llegan a límites insospechados).
Además, en ningún país de los que habíamos visitado hasta ahora nos habíamos sentido tan seguros como en Birmania. La gente, pese a su pobreza, no tiene ningún tipo de egoísmo. Durante todo un mes entero, no hemos tenido ni una sola mirada de desconfianza, ni de rencor, ni de hastío… Todo han sido sonrisas inocentes, ayuda, bondad y buenas maneras.Y es más: quizá sea producto de nuestra mirada miope, pero hasta ahora en ningún otro país habíamos encontrado gente que diera la impresión de ser tan feliz y de estar tan a gusto consigo mismo como la Birmana


Niños de las tribus de las montañas del Lago Inle. Normalmente, los niños del país se reían y saludaban muy alborotados al vernos. Estos se quedaron petrificados mirándonos. Ni siquiera respondían a nuestras sonrisas. Probablemente nunca habían visto a un extranjero...


Niños de las tribus de las montañas de Kalaw.

domingo, 2 de julio de 2006

Monte, chinchetas en el Triángulo de las Bermudas

Aquí seguimos, atrapados en Chiang Mai. No es que nos haya raptado nadie; lo hemos conseguido nosotros solitos y ya va para tres semanas que llevamos aquí.
Pilar está haciendo rehabilitación y, con un poco de suerte, nos libraremos de este imán a finales de semana y se nos pasará el síndorme de Estokolmo.