Chile. Amigos en la Isla de Pascua
En la Isla de Pascua Yerko y Cote nos trataron como si fuéramos sus amigos de toda la vida. Fuimos a comprar unos bollos a su pastelería, y enseguida nos pusimos a hablar sobre nuestro viaje.
Ellos también habían empezado un viaje peculiar, aunque distinto al nuestro. Yerko trabajaba para una gran empresa de telefonía en Santiago, y Cote trabajaba en Lan Chile. Ambos decidieron dejar atrás la estresante vida de una gran ciudad, y probar algo nuevo en un sitio tan remoto y aislado como la Isla de Pascua. Allí han montado una panadería/pastelería y disfrutan de un modo de vida radicalmente opuesto al que antes tenían.
Cada vez que pasábamos por su panadería, no tenían ningún problema para invitarnos a un café, dejar su trabajo de lado y ponerse a charlar con nosotros.
Nos sentimos apabullados por sus múltiples agasajos y emocionados cuando, el día que nos marchábamos, los dos dejaron la panadería y se vinieron con nosotros a despedirnos al aeropuerto.
Ahora, cada uno tenemos un collar con una pluma y una concha engarzados, que ellos mismos colgaron sobre nuestros cuellos. Dice la leyenda que si un Rapa Nui te regala uno de esos collares, volverás a visitar la isla. (¡Ojalá que así sea!).
Como nos dijo Yerko: “las estrellas fugaces son las mas bellas pero las que uno tiene menos tiempo de ver...”
Pilar, Sergio, Yerko y Cote.
Cote, Yerko, Sergio y Pilar.