lunes, 10 de julio de 2006

Birmania. Encuadernadores y libreros

En Birmania prácticamente no existen librerías, y en las pocas que existen, se venden libros de segunda mano. Los encuadernadores se encargan de arreglar los libros que están viejos, cosiéndolos con hilos en los cantos. Por supuesto, los libros “peligrosos” hay que comprarlos de contrabando en el mercado negro, igual que la CocaCola.


Encuadernador de Yangón.


Librero de Bagán

Birmania. El paragüero

En este país no existe la cultura consumista de usar y tirar, y todo se arregla. Nada se tira. Por eso llevamos nuestro paraguas al paragüero, para que nos arreglara una de las varillas.
Pese a que Yangón tiene 5 millones de habitantes, el ver a dos extranjeros por las calles sigue causando mucha expectación. Quizá porque la mayoría de los turistas pasa allí sólo un par de días, hay mucha gente que no está acostumbrada a ver a occidentales y te mira, te sonríe o te detiene para charlar.
Mientras nos arreglaba el paraguas, el paragüero llamó a sus amigos para que nos vieran, y se formó un pequeño remolino a nuestro alrededor. En ese momento nos pareció algo muy divertido y extraño. Luego nos dimos cuenta de que, en este país, situaciones como esa se repiten una y otra vez todos los días.

Birmania. Viaje en ferry.

Hicimos el trayecto desde Mandalay a Bagan en ferry. El recorrido, de unos 200km por el río Ayeryawady, toma unas 16 horas en completarse. Por muy increíble que parezca, el viaje no se nos hizo largo en absoluto. Cada una de las incontables paradas que hace el ferry te ofrece imágenes sorprendentes de su vida cotidiana.
Por el río transportan todo tipo de mercancía, que cargan y descargan a hombros o en la cabeza a través de tablones con los que unen el barco con la orilla.
En todas las paradas suben mujeres a vender comida, principalmente fruta.
Las imágenes de la gente con sus carros de bueyes, esperando a que llegue el ferry, con la estepa y sus casas de bambú y techo de paja de fondo, nos evoca vagamente a la idea que tenemos de África.
Durante el viaje conocimos a un grupo de mujeres con las que comenzamos a hablar por señas. Lo que iba a ser una breve charla se convirtió en una gran experiencia que duró 3 horas. Nunca pensamos que pudiéramos “conversar” con alguien que no habla nuestro idioma (ni el inglés) durante tanto tiempo.
Les regalamos (y nos regalaron) unas monedas. Luego les enseñamos nuestros diarios, con los que se rieron mucho, y nos regalaron unos mangos y uno de los gorros que venden en los mercados. Al final, les enseñamos las fotos de nuestros amigos y familia… y ya no las tenemos. Se rieron tanto, y estaban tan emocionadas de ver gente tan distinta, que se las acabamos regalando, con mucha pena de no poder volver a verlas. Un niño birmano tiene la foto de mi padre colgada en su casa de bambú, porque le hizo mucha gracia su bigote.
Y esta es la grandeza de Birmania. Continuamente estás interactuando con la gente. Siempre están dispuestos a hablar con el extranjero, a interesarse por tu procedencia, a ayudarte cuando lo necesitas, y a reírse contigo de cualquier cosa, por muy inocente que sea. Por eso, aunque no dejas de ser un turista, es fácil mezclarte con ellos, compartir experiencias y sentirte muy unido a ellos. Sólo hay que hacer un pequeño esfuerzo: en avión habríamos tardado 50 minutos. En barco tardamos 15 horas, pero nos supieron a poco.

Nuestras amigas del ferry.

Birmania. Viaje en ferry


Desde la orilla, las familias esperan la llegada del ferry.

Birmania. Viaje en ferry.


Mujeres subiendo fruta para venderla a bordo. Llegan a ser muy insistentes, pero todo lo hacen con una gracia muy especial.

Birmania. Viaje en ferry.


Cada parada puede durar 20 o 30 minutos. En ese rato se descarga muchísima mercancía que luego se llevan con los bueyes a los poblados cercanos.

Viajeros

Somos dos viajeros que recorremos el mundo cargados de prejuicios producto de nuestra estrechez de miras. A menudo, juzgamos lo que vemos desde nuestro punto de vista occidental, que algunas veces dista mucho de ser el ideal. Lo que en ocasiones nos parece pobre o indigno, quizás simplemente sea otra forma de adaptarse al entorno en el que vivimos. Otras veces, pasamos como un topo por al lado de la miseria y ni nos enteramos…
A veces no sabemos si transformamos el mundo con nuestra presencia (y la de tantos otros como nosotros). Nos quedamos con la duda de si el mundo quiere ser transformado, o si prefiere permanecer inalterado. Lo que está claro es que el mundo sí que nos cambia a nosotros, y estamos contentos por ello. Esperamos que, a lo largo de este año, nuestro horizonte interior se amplíe y nuestra perspectiva del mundo sea, al menos, un poco más grande. Porque “quien ha visto el mundo, no está vacío de contenido”…


En el Lago Inle nos invitaron al cumpleaños de este niño.


Birmanos con longwy, la falda típica del país.

Birmania. Ir o no ir.

Ante el oscuro panorama anterior, es evidente que se plantea la duda: ¿Habría que evitar visitar un país que no respeta los derechos humanos, que está gobernado por una dictadura, y que creó la infraestructura turística con trabajos forzados, entre otras cosas?
Existen muchas razones para ir, y otras muchas para quedarse en casa. Creemos que por ello, si vas allí, tienes que intentar dejar algo a la población y, una vez fuera, intentar ayudarles, aunque sólo sea dando a conocer la situación del país, de la que tan poca información tenemos en Occidente.
Uno de los motivos por los que ir es que, si no fuera por los pocos turistas que visitan el país (en 2004, 200.000 turistas visitaron Birmania. El año pasado, visitaron España 53 millones de turistas), los derechos humanos se respetarían todavía menos y el país estaría todavía más aislado.
Si se opta por ir, creemos que es muy importante hacerlo por libre, no con un grupo organizado, ya que de ésta última manera gran parte del dinero gastado va a parar a las arcas del gobierno. Conviene ir a hoteles baratos, que no están controlados por el gobierno. Comprar artesanía a los propios artesanos, no en tiendas de recuerdos. No utilizar las compañías de transporte del gobierno, ni sus agencias de viaje.
Está claro que, aún siguiendo todos esos pasos, parte del dinero va a parar al gobierno. Pero la parte que va a parar a la población es muchísimo mayor, y realmente lo necesitan. Para hacer que esa balanza se equilibre todavía más a favor del pueblo, tuvimos la idea de cambiar más dinero del que íbamos a necesitar, y lo que nos sobró lo donamos a un orfanato. Igualmente se puede hacer con alguna ONG, por ejemplo.
Aún así, es inevitable que algunas veces durante el viaje te pique la conciencia, pero, al fin y al cabo, si miramos debajo de la alfombra, todos los países ocultan algo bajo la misma. Empezando por China o Cuba, que no respetan los derechos humanos, y siguiendo por Australia, que oprimió a los aborígenes o Estados Unidos, que permite la pena de muerte.



¡Buen viaje!

Birmania. Situación política.

Birmania, por desgracia, no es un país en vías de desarrollo. Mientras todos sus vecinos avanzan, más o menos rápido, Birmania permanece estancada en su tercermundismo, e incluso retrocede, debido al opresor régimen que la gobierna y al embargo internacional que la estrangula.Durante un mes hemos vivido con el corazón encogido por lo que vimos allí. Es difícil describir las sensaciones que tuvimos, pero bastarán una serie de datos para tener una visión general de cómo está la situación allí:

  • Mientras que el país dedica el 40% de su presupuesto al ejército, la mayoría de la población vive en medio de la pobreza y la enfermedad. El sistema de salud de Myanmar ocupa el puesto 190, de 190 países, en la clasificación de la Organización Mundial de la Salud. En Kalaw nos contaron que si vas al hospital, está tan poco dotado que tú mismo tienes que llevar tu propio termómetro…
  • La esperanza de vida es de 56 años. Uno de cada tres niños nace con falta de peso. Alrededor del 40% de los niños sufren de malnutrición.
  • El país ha recibido sanciones por el uso de civiles en trabajos forzados y labores peligrosas para militares (como hacer de detectores humanos de minas terrestres).
  • Aún se reprime la libertad de opinión y no se respetan los derechos humanos, como con la tortura a los detenidos, o el traslado forzado de 500.000 habitantes de ciudades. Durante 2005 más de 1100 presos políticos fueron detenidos, o continúan encarcelados.
  • El ejército de Myanmar está sometiendo a decenas de miles de civiles pertenecientes a minorías étnicas a trabajos forzados y palizas, y está confiscando sus tierras y destruyendo sus hogares.
  • En 2001, en la prisión de Insein, se recluyó a los presos en celdas que normalmente se utilizaban para alojar a los perros del ejército.
  • Parte de la infraestructura turística (aeropuertos, carreteras, reconstrucción de monumentos) fue creada en 1996, con motivo del Año Turístico del Myanmar, mediante trabajos forzados de los ciudadanos del país (un millón de personas, según algunas estimaciones).
  • Debido a las sanciones internacionales, en 2003 los bancos extranjeros tuvieron que abandonar el país, razón por la cual no es posible pagar con tarjeta de crédito ni sacar dinero de ningún cajero ni banco.
  • Aún así, se permite que la empresa petrolera francesa Total, siga operando en el país. Se especula con la posibilidad de que se emplearan trabajos forzados entre 1995 y 1998 para construir el gasoducto de la empresa en Yadana.
  • En 2001 sólo recibían 1$ de ayuda anual extranjera por persona, frente a los 35$ de Camboya o los 68$ de Laos.
  • El partido opresor (antiguo SLORC), cambió el nombre por el de SPDC por consejo de un estudio encargado a una agencia de relaciones públicas de Washington.
  • La frontera terrestre entre Birmania y China queda totalmente abierta al tráfico legal e ilegal; es la principal vía de suministro de armamento chino, valorado en millones de dólares, y destinado a la milicia birmana.
  • Gran parte de la maltrecha economía Birmana está sustentada por China, que controla el 60% de la economía de Birmania. Por ejemplo, China aportó 200 millones de dólares para mejorar las infraestructuras de las reservas petrolíferas del litoral.
  • El gobierno prohíbe el uso de Yahoo y Hotmail, entre otros. Eso cuando Internet funciona…
  • La exportación ilegal de madera de teca a través de la frontera con Tailandia es continua. Por eso, y porque la madera se utiliza como combustible, el país tiene una de las 10 peores tasas de deforestación del mundo. Además, cuenta con numerosas plantaciones de opiáceos en la zona del Triángulo de Oro, y es el segundo productor de heroína del mundo.

Fuentes: El País, Lonely Planet, Amnistía Internacional, Médicos sin Fronteras, Free Burma Coalition.

Ahora ya estamos en Tailandia, en Chiang Mai. A unos cuantos kilómetros de aquí existe un campo de refugiados Birmanos que han huido de su país a través de la selva. El campo da acogida a 50.000 personas, la misma población que vive en Segovia. Pese a que algunos países, como Australia (que hace un par de días decidió acoger a 900 exiliados) intentan ayudar, Tailandia no da abasto y ha tenido que cerrar sus fronteras a los Birmanos. Aun así, según ACNUR, en los últimos 3 meses 2000 refugiados han cruzado la frontera entre Birmania y Tailandia huyendo de las violaciones de los derechos humanos por parte de los soldados Birmanos.

Pese a todo lo expuesto, por si alguien piensa visitar el país, hay que decir que la presencia militar no es muy perceptible (al menos para lo que suponíamos que sería en una dictadura, y teniendo en cuenta que hay muchísimas zonas del país que están cerradas a los visitantes En esas zonas es donde el gobierno lucha contra los grupos insurgentes, y donde la pobreza y la violación de los derechos humanos llegan a límites insospechados).
Además, en ningún país de los que habíamos visitado hasta ahora nos habíamos sentido tan seguros como en Birmania. La gente, pese a su pobreza, no tiene ningún tipo de egoísmo. Durante todo un mes entero, no hemos tenido ni una sola mirada de desconfianza, ni de rencor, ni de hastío… Todo han sido sonrisas inocentes, ayuda, bondad y buenas maneras.Y es más: quizá sea producto de nuestra mirada miope, pero hasta ahora en ningún otro país habíamos encontrado gente que diera la impresión de ser tan feliz y de estar tan a gusto consigo mismo como la Birmana


Niños de las tribus de las montañas del Lago Inle. Normalmente, los niños del país se reían y saludaban muy alborotados al vernos. Estos se quedaron petrificados mirándonos. Ni siquiera respondían a nuestras sonrisas. Probablemente nunca habían visto a un extranjero...


Niños de las tribus de las montañas de Kalaw.

domingo, 2 de julio de 2006

Monte, chinchetas en el Triángulo de las Bermudas

Aquí seguimos, atrapados en Chiang Mai. No es que nos haya raptado nadie; lo hemos conseguido nosotros solitos y ya va para tres semanas que llevamos aquí.
Pilar está haciendo rehabilitación y, con un poco de suerte, nos libraremos de este imán a finales de semana y se nos pasará el síndorme de Estokolmo.

miércoles, 28 de junio de 2006

¿Volver?

¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.
Mas ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Itaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.
(Cernuda)

Gracias a Cristina (Strawberry Fields Forever)

martes, 27 de junio de 2006

Birmania. Incomunicación

Myanmar está en manos de una de las dictaduras militares más opresoras del mundo. Durante nuestra estancia en el país se cumplía el plazo de arresto domiciliario de la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. Lamentablemente, el gobierno decidió prolongarla el arresto durante un año más. Así lleva durante 10 de los últimos 16 años...

“Los generales que con su puño de hierro ahogan Myanmar (Birmania) desde 1962 volvieron a hacer oídos sordos al clamor de su pueblo y de la comunidad internacional y extendieron por un año más el arresto domiciliario de Aung San Suu Kyi. De nada sirvió que el mismo secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, pidiera personalmente el viernes la liberación de la líder de la Liga Nacional por la Democracia (LND) y premio Nobel de la Paz.
En realidad, Aung San Suu Kyi, de 60 años, símbolo de la lucha por los derechos humanos de su pueblo, lleva encerrada más de 10 años de los últimos 16. En las elecciones libres celebradas en 1990, la LND se hizo con el 80% de los escaños del Parlamento, pero los militares se negaron a aceptar el resultado de los comicios y Suu Kyi, hija del general Aung San, héroe de la independencia birmana, fue puesta bajo arresto domiciliario.” (Fuente: EL PAÍS)


INTERNET:
Durante todo el mes, la conexión a internet ha estado fuera de funcionamiento EN TODO EL PAÍS. Nuestra conjetura es que el corte, más que a razones técnicas, se debió al intento del gobierno de silenciar y evitar movilizaciones por la prolongación del arresto a Aung San Suu Kyi.
¿Alguien se imagina a España sin internet durante un mes?

PRENSA:
La prensa también está controlada por el gobierno. El pasado mes se produjo un terremoto en la zona de las playas del Oeste. Según nos dijo un ciudadano que tenía un amigo allí, murieron más de 400 personas, pero los periódicos y las televisiones no contaron nada, y nadie tenía noticias del suceso.

TELÉFONO:
Casi nadie en el país tiene una línea de teléfono particular. Por ello, para hacer llamadas tienen que bajar a la calle a alguno de estos curiosos locutorios.
El precio de las llamadas internacionales es de 6€ por minuto.
El que se lo puede permitir, contrata varias líneas de teléfono a la vez, porque las que hay fallan más que una escopeta de feria.


Uno de los muchos locutorios callejeros.


En la foto, Pilar llamando a María Crespo para felicitarla por su boda.

martes, 20 de junio de 2006

Ya la habíamos liado (III)

Enorme susto con el dinero el que nos pegamos. En Myanmar no hay cajeros automáticos y nosotros no habíamos calculado bien el número de dólares que teníamos que traer. Más bien se nos olvidó calcularlo. Para colmo, los billetes que están ligeramente gastados o que tienen algo escrito en ellos (por muy poca cosa que sea), no son aceptados. Así que al llegar al país nos dimos cuenta de que no teníamos dinero ni para pasar allí dos semanas.
Pensamos que nos tendríamos que marchar inmediatamente del país. Al final, investigando por aquí y por allá, nos enteramos de que en el hotel Sedona aceptan adelantarte dinero con cargo a tu tarjeta de crédito (y con el pago de una buena comisión), y pudimos conseguir fondos para todo el mes.
Sólo existen un par de sitios así en TODO EL PAÍS.


Al final, arreglado el entuerno, parecíamos el Tío Gilito. Cada uno de los billetes vale 100 pesetas. Para sobrevivir un mes hace falta cargar con muchos fajos de esos a la vez.

Yangón

Yangón no es una cuidad especialmente atractiva. Tiene una pagoda impresionante (Shwedagon Paya), algunos antiguos edificios coloniales bastante bonitos, y poco más. La mayoría de la gente sólo pasa allí un par de días, pero nosotros, por diversas circunstancias tuvimos que permanecer allí una semana. Y no nos arrepentimos para nada. Si llegar a Tailandia fue como aterrizar en otro mundo, el aparecer en Yangón fue como visitar otro mundo dentro de otro mundo.
Aunque la ciudad no sea muy bonita, mereció mucho la pena pasar allí tanto tiempo, porque fue una experiencia muy enriquecedora.
En fin, al contrario de cualquier ciudad occidental, lo interesante de Yangon no son los atractivos turísticos, sino LA GENTE que lo habita, que no para de sorprenderse y sorprenderte.


A veces Yangón recuerda a Lisboa, pero infinitamente más decadente.


La espectacular pagoda Shwedagon


Las calles son caóticas y pasear es difícil

lunes, 19 de junio de 2006

Gluglú

Durante nuestra estancia en Yangón fuimos tíos por segunda vez. Pasamos unos días de mucho agobio, porque la junta militar que gobierna el país cortó la conexión a internet, así que no teníamos noticias de cómo iban las cosas. Además, cada minuto de llamada al extranjero cuesta 6€, por lo que no podíamos estar llamando todos los días para tener noticias.

El día que al fin pudimos ver sus fotos, estábamos en Bagan. Los camareros del restaurante-cibercafé se asomaban sobre nuestros hombros para compartir la alegría con nosotros y ver esa cosa blanca tan rara y pequeñita. Ese mismo día, su jefa también había dado a luz, así que estábamos todos muy contentos. De todas formas, además de querer ver al bebé, estaban casi más interesados en que les dijéramos cómo habíamos burlado la censura del gobierno para conseguir conectarnos a Yahoo.

Al final, el bichito llegó al mundo y es así:



Para los actos oficiales se llamará ANANDA, y para los informales de momento es Gluglú.

También echamos mucho de menos a Ricardito!!

domingo, 18 de junio de 2006

De nuevo en Tailandia


Hace un par de días regresamos a Tailandia. Hemos vuelto exhaustos de tantas buenas experiencias en Myanmar, así que nos quedaremos unos cuantos días en Chiang Mai para recuperar energías. Es una ciudad un poco fea, pero muy turística, por lo que tiene casi todo lo que necesitamos para sentirnos un poco cómodos (entre otras cosas, piscina en el hotel).

A Pilar le quitaron la escayola antes de ayer, y aunque según la radiografía está todo bien, todavía siente mucho dolor al moverse, por lo que de momento no podemos hacer ninguna excursión.

Nuestros números de teléfono (por si queréis llamar o mandar SMS).
- Mientras estemos en Tailandia: 006660192398
- Durante todo el año: 664402698
(Tal como hay que marcar para llamar desde España)